Los aranceles anunciados por el presidente de los Estados Unidos no son “una noticia positiva ni para Andorra ni para la economía mundial”, pero también es necesario “relativizar” el impacto que pueden tener en Andorra.
Así lo ha expresado este viernes el jefe de Gobierno, Xavier Espot, quien ha incidido en el hecho de que “las importaciones y exportaciones con Estados Unidos son relativamente residuales” y, por lo tanto, “el impacto” previsto “no es muy significativo”.
Sin embargo, ha reiterado que se trata de un anuncio que no puede calificarse de “buena noticia” porque “Andorra vive en un mundo globalizado, con interdependencia de las economías de nuestro entorno, particularmente las europeas, que serán especialmente castigadas por los aranceles estadounidenses”, lo que “anticipa” un escenario de recesión que “evidentemente tendrá consecuencias negativas para Andorra”.
Espot ha subrayado que, en el marco del acuerdo aduanero con la Unión Europea, los aranceles que Europa termine aplicando a los productos no agrícolas (que quedan excluidos) acabarán afectando indirectamente al Principado, ya que los productos procedentes de Estados Unidos deberán importarse a un precio más alto que en la actualidad.
El jefe de Gobierno ha hecho estas declaraciones al finalizar el acto de presentación del estudio macroeconómico encargado por la Empresa Familiar Andorrana, durante el cual el economista Javier Díaz-Giménez ha sido cuestionado sobre estos aranceles.
Díaz-Giménez ha señalado que, ante un escenario que se perfila como una “travesía complicada para la economía de Estados Unidos” y un crecimiento mundial inferior al esperado, Andorra “puede aprovechar la flexibilidad de ser un país pequeño” y que los aranceles serán inferiores a los que tendrá la UE.
Ante estas posibles oportunidades, Espot se ha mostrado escéptico, ya que “cuando incluyes en la ecuación la existencia del acuerdo aduanero, del cual evidentemente obtenemos muchas más ventajas que inconvenientes, estas posibles oportunidades se reducen sustancialmente”.
“Las oportunidades son todavía más residuales que los desventajas que nos puede aportar”.
No obstante, ha reconocido que se analizarán los posibles beneficios que puedan derivarse de esta situación, siempre que “no comprometan nuestras relaciones exteriores ni los convenios internacionales que actualmente tenemos suscritos”.
Por su parte, el presidente de la Empresa Familiar Andorrana (EFA), Daniel Armengol, ha valorado que “la gran discusión es si se trata de una táctica negociadora o realmente de una estrategia bien establecida” y ha lamentado que “Andorra no deja de ser un actor colateral” que sufrirá “las consecuencias” de estos aranceles.
Díaz-Giménez ha incidido en el hecho de que “probablemente la economía de Estados Unidos” registrará en este primer trimestre del año “una tasa de crecimiento negativa”, lo que supondrá una contracción que podría llegar hasta un 4% en términos anualizados o un 1% en la tasa trimestral.
En definitiva, ha advertido que “probablemente después de los aranceles habrá un aumento de los precios”, lo que, ha argumentado, “lleva a una economía al peor lugar posible, que es tener menos crecimiento y más inflación”.