Un residente uruguayo sin antecedentes penales se encontraba en el local Fat Alberts de Soldeu, donde compró un envoltorio con MDMA. Tomó varias dosis y ofreció a otras personas. Compartió la droga con cuatro personas en el local. A algunos les dio el envoltorio para que tomaran, y a otros les puso el dedo con MDMA en la boca sin avisarles previamente.
Conoció a una chica en el local, estuvieron hablando y se besaron. Le puso el dedo en la boca con MDMA dos veces sin avisarla antes. Ambos estuvieron bebiendo: él dos combinados con Jägermeister, y ella cuatro combinados de vodka con limón. Finalmente, se fueron al piso que la chica comparte con su compañera de trabajo en Soldeu, a cinco minutos del Fat Alberts.
Relaciones agresivas
En el apartamento se besaron en el salón y el joven rompió una mesa de cristal al sentarse encima. Después se trasladaron a la habitación de la chica. Mantuvieron relaciones sexuales inicialmente consentidas, pero que se tornaron más agresivas. Él la agarró del pelo y ella sufrió un golpe en la cabeza. La chica quiso poner fin a la relación y le propuso terminar usando un juguete sexual. Él acabó poniéndole el juguete en la boca, lo que a ella le molestó, y terminó la relación de inmediato diciéndole “stop”.
La chica se quedó dormida y se despertó de repente al notar que el joven la estaba penetrando sin su consentimiento. Cuando vio que la chica se había despertado, el joven volvió a ponerle en la boca el dedo impregnado de MDMA. Ella se revolvió y él se enfadó. Se lo quitó de encima con un empujón y corrió hacia la habitación de su compañera gritando que la habían drogado y violado. La compañera de piso y otro amigo acabaron echando al joven del piso.
La condena
El joven fue condenado por distintos delitos: un delito menor de consumo de droga tóxica MDMA en un local público; un delito mayor de cesión de droga tóxica MDMA en un centro de ocio; y un delito mayor de agresión sexual constitutiva de violación, agravado por el hecho de que la víctima se encontraba privada de sentido. En total, catorce años de prisión, 2.500 euros de multa y diez mil euros de indemnización a la joven en concepto de daño psíquico; así como el reembolso de los gastos generados por el seguimiento psicológico y el tratamiento recibido.